De bebé abandonado a millonario tecnológico

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de bebé abandonado a millonario tecnológico

Una de las cualidades de la tecnología es que ofrece la posibilidad, a todos por igual, de desarrollar el mayor ingenio y creatividad. Estamos en plena revolución tecnológica, donde cada día surgen nuevas iniciativas valiosas. Un ejemplo grandioso es la historia de Freddie Figgers, quien se transformó de bebé abandonado a millonario tecnológico, gracias a su inventiva.

Una oportunidad amorosa

La historia del pequeño Freddie inicia en un basurero, donde fue dejado por su madre biológica siendo apenas un bebé. En ese justo momento, el futuro no le era muy alentador, hasta que aparecieron Betty May y Nathan. Aún siendo personas de edad avanzada, ellos decidieron darle una oportunidad amorosa, brindándole un hogar, devolviéndole su vida y regalándole un futuro.

Betty May y Nathan, a pesar de que no contaban con un gran patrimonio, siempre se dedicaron a compartir y ayudar con los más vulnerables. Tenían sus propios hijos, pero de igual manera decidieron asumir a Freddie como propio, formándolo siempre con afectos y transparencia.

Su etapa en la escuela fue una de las más duras, ya que siempre fue señalado por su origen. Él lo recuerda muy claramente: “los niños se burlaban de mí, me llamaban bebé basura”. Esto obligó a sus padres a protegerlo, incluso a esperarlo en la parada escolar, para evitar que la situación se saliera de control. Siempre tendría presente la frase de su padre Nathan: “No dejes que eso te indisponga”.

Un momento clave en la transformación de bebé abandonado a millonario tecnológico

Freddie iba con Nathan los fines de semana a hacer “buceo de basura”. Como su padre trabajaba en mantenimiento, recurrentemente recuperaba cosas que para los demás ya estaban desechadas. Así fueron por una computadora Macintosh dañada, tan solo por 24 $, ya que no alcanzaba para más.

Se puede considerar ese episodio como el factor clave. Con las herramientas y repuestos viejos de su papá, el pequeño Figgers no se detuvo hasta ponerla en funcionamiento. Fueron más de 50 intentos utilizando piezas de radios, hasta que logró encenderla. Además de la computadora,  se le encendió el ingenio.

Exitoso en tecnología

Allí se transformó la realidad inmediata del pequeño, el malestar con sus compañeros pasó a segundo plano. Ahora, toda su atención estaba en la computadora. Ya a los 10 años codificaba y escribía lenguajes de programación.

Su pasión como una fuente de ingresos

Luego de aprender a programar, a los 12 años se incorporó a un laboratorio de computación mediante un programa post escolar. Allí empezó a recuperar equipos averiados, sustituyendo piezas.

La alcaldesa de Quincy y directora del programa, gestionó el permiso con sus padres para llevarlo al ayuntamiento. Allí empezó a trabajar por 12 $ la hora, siempre después de salir del colegio. Esa etapa la recuerda: “no era mucho dinero, pero me divertía muchísimo”.

A sus 15 años, una compañía ofreció un financiamiento por 600.000$ para monitorear medidores de agua. La estrategia del ayuntamiento fue asignárselo a Freddie como una tarea más y ellos acceder al monto. En ese momento algo más se despertó en su mente y decidió dejar el trabajo y la escuela para emprender sus propios proyectos.

De bebe abandonado a millonario tecnológico

DE BEBÉ A MILLONARIO

A los 17 años, su padre empezó a sufrir el Alzheimer, extraviándose reiteradamente. En su diagnóstico, se dio cuenta de que siempre olvidaba alguna prenda, sea pero jamás sus zapatos. Por ello, instaló en sus suelas un circuito con tarjeta de red, parlante y micrófono, para ubicarlo mediante su laptop.

Esta solución tecnológica se correspondió con su inmenso amor y gratitud, ya que siempre estuvo resuelto a cuidarlo. En medio de sus peores crisis, Freddie jamás quiso internarlo, ya que pensaba: “si él no me abandonó, yo tampoco lo haré”.

Esa tecnología creada por quien fuera el bebé abandonado, la vendió en 2 millones de $. A partir de allí, su camino de éxito creció aceleradamente, aunque su padre no pudo disfrutarlo, ya que murió a los pocos días.

El éxito como destino

Luego de más de 300 intentos por conseguir una patente de telecomunicaciones de la FFC, le fue aprobada a sus 21 años. Donde emprendió un proyecto para incrementar el potencial de conexión en zonas rurales. Con mucho ingenio y dedicación, actualmente su compañía es valorada en más de 60 millones $.

El amor de sus padres fue vital para brindarle la oportunidad que lo llevó a convertirse, de bebé abandonado a millonario tecnológico. Demostrando así la posibilidad de conseguir superarse mediante la tecnología.

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